Él vivía aislado en un cuarto gris, solitario
Ella irrumpió un
día en su vida, abrió puertas y ventanas.
Invitó al sol,
colgó música de las paredes, recogió sus penas.
Encendió velas
y sahumerios, le devolvió la Sonrisa.
Él la sujetó
firme y con infinita ternura, y
le quitó sin
permiso de los hombros la pesada mochila que ella cargaba
llena de penas
y ausencias, y le regaló para siempre su propia Presencia.
Y así casi sin
darse cuenta, se dejaron llevar por la confusa marea, de nuevos sueños y esencias,
y un nuevo y eterno Pacto sellaron desde entonces, con un prolongado beso jamás
imaginado.
SnowDreams´09/12

