miércoles, 12 de septiembre de 2012

Sueños del Hombre de Gris





Él vivía aislado en un cuarto gris, solitario

Ella irrumpió un día en su vida, abrió puertas y ventanas.
Invitó al sol, colgó música de las paredes, recogió sus penas.
Encendió velas y sahumerios, le devolvió la Sonrisa.

Él la sujetó firme y con infinita ternura, y  
le quitó sin permiso de los hombros la pesada mochila que ella cargaba
llena de penas y ausencias, y le regaló para siempre su propia Presencia.

Y así casi sin darse cuenta, se dejaron llevar por la confusa marea, de nuevos sueños y esencias, y un nuevo y eterno Pacto sellaron desde entonces, con un prolongado beso jamás imaginado.

SnowDreams´09/12